Midori – María

«De los tres descendientes de Midori, solo su hija María ha heredado sus poderes, es una hanyò como ella, un ser  nacido de la relación amorosa entre un yokai —espiritu― y un humano. Su apariencia es enteramente humana, pero es mucho más fuerte y resistente. En los aspectos no visibles para las personas comunes, tiene poder sobre diversos tipos de energía animal y vegetal. Posee un oído capaz de captar el latido de un corazón o el fluir de la sangre; además de un olfato prodigioso, y sobre todo una voz hipnótica que actúa sobre la voluntad de los animales y hombres.

En María, desafortunadamente, se ha desarrollado en exceso un aspecto tenebroso, muy típico de nuestra raza terrestre, la arrogancia, y la ambición desmesurada. Al saberse muy superior a los hombres, íntimamente nos desprecia y anhela el control sobre todos nosotros. Ya es presidenta de la Yoshimoto Corp. una empresa con mucho poder sobre el gobierno de aquella nación. Y aspira a más…

Me ha dicho su madre que no es solamente en el mundo de los negocios donde es agresiva, su mitad yokai es muy poderosa energéticamente y la utiliza para destruir a sus enemigos. No le bastaba con ser la heredera de la auténtica tradición familiar de la Ningyioryu sino que ha pervertido sus principios originales. Solo son admitidos en esa escuela personas que ella elige personalmente y que le profesan obediencia ciega,  auténticos samuráis dispuestos a morir por ella, o a matar, sin cuestionar nunca una orden. También se ha deshecho de la competencia eliminando a los maestros ya ancianos  de La vía del Grito, con lo cual la “ryu”escuela— ha desaparecido y parte de los practicantes se han hecho adeptos de María.

Su ambición, arrogancia y prepotencia la han convertido en la candidata de un nuevo partido político de ultraderecha con muchos recursos económicos, o sea mucho poder. Con sede en Nagasaki. Claramente xenófobo, homófobo y nacionalista que promulga la vuelta a las tradiciones del shogunato, la época de oro del Japón según ellos. Basta delincuencia, es uno de sus lemas. Misteriosamente, las organizaciones criminales de la prefectura de Nagasaki han sido descabezadas. Sus dirigentes, aparentemente fallecidos por causas naturales, han sido sustituidos por individuos del entorno de María. Por así decirlo, se ha convertido en “La madrina” de la mafia yakuza en la prefectura de Nagasaki. En pocos años lo será de toda la isla de Kyushu…y no se detendrá ahí,

Me ha recalcado  una y otra vez  que hay que tener cuidado con su voz, es un arma muy peligrosa, seda y puñal, seducción y muerte. Cree que incluso María desconoce su propio poder de destrucción,  es aterrador.

Me contó un episodio de la niñez. Cuando María tenía cuatro años estaban en el parque de Komo, famoso por la enorme cantidad de palomas que viven allí viven. Los padres llevan a sus hijos para que les den de comer. Hay muchos tenderetes  que venden grano para las aves, las cuales están habituadas y que acuden dispuestas a alimentarse de las manos, o subirse a la cabeza de los niños, todo ello con gran revuelo. Los infantes disfrutan con ello, los padres toman fotos sin cesar. María llevaba aquel día un sakuramochi ―bola de arroz glutinoso teñido  de rosa― acabado de comprar. Le encantaba ese dulce, pero también a las palomas…y una de ellas se lanzó con tanta violencia hacia la mano que hizo que le cayera la bola de arroz al suelo, y se estrellase a sus pies. Acudieron nubes de palomas, centenares de ellas…María se quedó quieta mirándolas y abrió la boca, emitió un sonido inaudible entre tanto batir de alas, un siseo prolongado, y las aves empezaron a retorcerse de dolor, espasmódicamente, algunas sangraban por los ojos, los oídos y otros orificios corporales. Se agitaban hasta morir y María sonreía, sus ojos daban miedo, sin rastro de compasión. Hasta que cesaron de moverse todas, formando un montículo de plumas grises, y blancas manchadas de sangre a nuestros pies. La policía acabó arrestando al vendedor de mochis por envenenamiento. Un agente les dijo que podían estar agradecidas a los kami,  las palomas habían salvado a la niña de morir.

Y aquí  concluye la entrevista con Midori».

© Q.M.