Sí, como Riddick veo en la oscuridad pero yo no me refiero a la capa negra de la noche, sino a la negritud del abismo, ausencia de luz absoluta, ciénagas del alma. Por ello tengo este trabajo, dirijo una agencia de viajes un tanto particular: “Segunda oportunidad”.
Estamos a punto de partir, aunque ya todos conocen el destino no dejan de estar nerviosos. Hace unas horas se dio la señal de aviso: Un tornado se desató en la tarde serena, una gigante serpiente gris agitándose y rugiendo como un animal extinto, el ruido era espantoso, estremecía la tierra. A su paso se abrían sepulturas de muertos que no descansaban en paz, cuyas voces no fueron escuchadas. De ellas surgían seres de humo y sombra, no-cuerpos cuyo roce sobresalta y estremece al vivo. Viscosos cordones umbilicales trenzados con hilos de dolor y amargura surgen de dedos que se adhieren a la nueva piel, atravesándola, penetrando dentro como una manada famélica de arañas, las neuronas buscan conectarse de nuevo a la vida en una nueva tierra regada con ríos de cristalina sangre rubí. Pero traen sus miedos, no quieren sufrir, no quieren que nadie les haga daño.
Cómo hacerles entender que igual que los sueños que hemos soñado durante miles de noches, no han dejado su rastro, se han esfumado con la luz del día. Así nos aguardan en algún recinto oculto los sueños que soñaremos. Libros escritos que nadie ha leído, en el lomo nuestro nombre. Cientos de escenarios y miles de actores, como el ejército de los guerreros de terracota del emperador chino, aguardando por nacer….Con sus penas, miserias, alegrías y felicidades, ángeles y demonios, bondad y maldad…Y todos los personajes que aparecen en la vida con sus mentes, emociones y sensaciones no son otro que ellos mismos, surgen de ellos, para ellos, hechos de ellos, y se desvanecerán en ellos…no hay nadie más, es una inmensa galaxia especular, cada célula ignora la voluntad que las mueve pero cumple su función que es mantenernos vivos…para experimentarlo todo. Nada nos es ajeno, por eso está ahí. Tomemos la copa de ambrosía o la de veneno, la que nos ofrezca la vida, saboreémosla y apurémosla a fondo sin tener en cuenta el contenido. Hay personas que no necesitan enfermar, y personas que no han venido a ser felices.
© Q.M.
