Lucy
―Cada célula conoce y habla con las demás células, entre ellas intercambian miles de bits de información por segundo. Las células se agrupan formando una red enorme de comunicación que a su vez forman materia.
Las células se reúne toman una forma, se deforman, reforman. No hay diferencia, todo es lo mismo.
Los humanos se consideran únicos y basan todas su teoría de la existencia en su singularidad. El uno es su unidad de medida, pero no lo es. Todos los sistemas sociales que hemos implementado son simples bocetos. Uno más uno igual a dos es lo que aprendimos, pero uno más uno jamás es igual a dos. De hecho no existen números y no existen letras. Codificamos nuestra existencia para adaptarla a nuestro tamaño para hacerla comprensible.
Creamos escalas para poder olvidar la escala inescrutable
Profesor
—Pero si los humanos no somos la unidad de medida y al mundo no lo gobiernan las leyes matemáticas. ¿Qué gobierna todo?
Lucy
—Filmen un auto por la carretera, aceleren la imagen infinitamente. Y el auto desaparece.
¿Y qué prueba tenemos de su existencia?
El tiempo le da la legitimidad a su existencia. El tiempo es la única unidad de medida. Es la prueba de la existencia de la materia. Sin el tiempo nadie existe.

