La balada de Ethain – II

Esta música, esta canción, 
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.

Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.
Príncipe de mi corazón, de mis sueños y mis lágrimas.
Guerra y paz en mi sentir.

Cuando la canto,
cuando me dejo llevar por ella,
te veo, cabalgando al frente de miles,
en los acantilados donde espero tu regreso,
sintiéndome pequeña y frágil.
Mi príncipe druida vuelve al hogar,
precedido por el bramar de los mares y
el canto de las hadas.
Todo celebra que tú y
yo somos uno otra vez.

Esta música, esta canción,
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.
Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.

Vuelves victorioso.
Has cruzado valles de sombras y estás aquí.
En mi lecho, sabes cómo hacerme sentir una mujer.
Se cómo hacerte sentir un hombre.
Hasta el sol palidece ante este amor.
Su luz empequeñece a las estrellas todas.

Esta música, esta canción,
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.
Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.


Ya no deseo escribir más mi dulce druida.
Me muero de dolor deseando lo que no es para mí
Te amo como jamás he querido a nadie,
y ese amor es una daga en mi corazón.

No puedo dejar de amarte, ni levantar el vuelo,
para ser libre junto a las águilas grises de tus ojos.

Adiós mi druida.
Esta música, esta canción,
es mi último obsequio para ti.
Te conducirá a mí cuando llegue el momento.
Mientras la escuches,
recuerda quién eres realmente.

©Q.M.




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