Este cuento oriental fue el primero que escribí hace ya unos años, en los inicios de mi aprendizaje, durante un curso de escritura creativa en la Librería Fuentetaja de Madrid. En aquella época internet tal como se conoce hoy, en lo relativo a los cursos online, era inexistente. Llegaba el material de estudio, las propuestas de trabajo, correcciones y lecturas por correo postal. De igual manera los escritos, dudas y comentarios de los participantes, debían enviarse por el mismo sistema. Hacía mucha ilusión recibir aquellos grandes sobres abultados repletos de las fórmulas mágicas para escribir, tocar las fotocopias o cartulinas, el olor de la tinta…ahora todo es «inmaterial», virtual e instantáneo. No, no eran los tiempos de las diligencias ni de los jinetes galopando por las llanuras polvorientas con las alforjas repletas de cartas…era hace muy poco, aún se escuchan los cascos de los caballos alejándose, y sin embargo han pasado años luz.
