Cristales

¿Dónde reside mi primer recuerdo de ti? Me pregunto a veces…

Paseaba por la playa esta mañana y observaba los finos granitos de arena del color del ámbar, son de duro sílice…fundido a alta temperatura se convierte en frágil cristal trasparente, como esta copa que sostenemos entre las manos…«¡Tchin…Tchin!»  Brindamos… se desprenden brillantes partículas vítreas de tus brazos con cada movimiento, como gránulos en un reloj que caen incesantes y nunca dan la vuelta atrás. Aguda y nítida la voz de cristal, la campana invertida, la flor fundida de vidrio que las huestes inmortales del tiempo arrancaron de la dura roca cantando épicas historias sobre este mundo nacido del fuego y el agua. De contraltos a sopranos y de bajos a tenores los coros de voces de los maestros elementales: sol ardiente, tempestades,  lluvia,  hielo,  viento, el rayo y el trueno alzaron su voz y entonaron una melodía que hizo estremecer a las inmutables montañas, despertando a los gigantes de piedra sumidos en el sueño de la eternidad. Los colosos se sacudieron molestos y de sus cimas erosionadas se desprendieron, ríos de cantos rodados, gravas y arenas.

Recuerdo aquel lugar, fue bajo la mirada de aquel par de tejos solitarios cuando apareció la fisura en la roca, pasaron miríadas de años contemplando miles de amaneceres, miles de puestas de sol, siempre iguales, siempre distintas. Hasta que el hielo nos hizo saltar un día y emprendimos el viaje. La vida nos desgasta siempre, es inevitable, es su trabajo, nos rompe y fragmenta hasta reducirnos a polvo, lo  que facilita una nueva cohesión, una nueva expresión…y ahora estamos sentados en esta fina gravilla con millones de años, como nosotros…Nuestros huesos están constituidos en su mayor parte por sílice, el segundo elemento más abundante en nuestro planeta…el sílex es la piedra del rayo, el valioso cuarzo que hacía saltar las chispas que prendieron las hogueras protectoras en las cavernas. El fuego es el atributo de estas piedras  plutónicas, y también es la memoria de la tierra, en cada puñado de arena sostenemos imperios desaparecidos, formas de vidas extintas, y penas y alegrías de todos los que ya no son carne ni hueso… solo presencia invisible.

Estamos hechos de piedra, agua, viento y fuego…Somos el quinto elemento, la quintaesencia y  la memoria de la tierra, la sublimación de la vida desde su aspecto más burdo al más sutil…somos la roca y la mano que sostiene civilizaciones, reyes y dioses que ya dejaron de brillar…somos la montaña que tiembla y se desmorona, somos la fina y suave arena de la playa…somos  los cristalitos de oro que se adhieren a nuestros cuerpos ardientes,  somos el fuego que los funde…somos el soplador de vidrio, somos el globo de vidrio candente que surge y crece,  somos la copa delicada en que se transforma, somos lo que contiene la misma…somos el elixir y el tomador de la mágica poción…somos amor en nuestras manos y en nuestros cuerpos…Somos…Nada…sin ti.

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