
He vivido en una de tus lagrimas no derramadas. Transporto un mensaje en un pergamino de agua para ti. Junto a mis hermanas, mensajeras de las emociones, hemos emergido de las profundidades de tu océano profundo como delfines plateados y nadamos en la esfera cristalina y azul de tus pupilas convertidas en oleaje que se estrella contra tus párpados y los desbordan. Cae agua de tus ojos que se desliza sobre tu piel de sirena, y aunque no puedes verlas sobre tu cuerpo mojado, una vez se evapore el agua de las saladas gotas, dejarán una estela de recuerdos, níveos y brillantes cristales, en forma de minúsculos jeroglíficos de sal, en tus pómulos y mejillas. En ellos podrás leer lo que tantas veces oíste de mis labios.
Q.M.
