Homenaje a Maudie

Maudie,

Cuando las rojas ascuas se enfriaron en tu hogar,

Pájaros negros se alzaron de las cenizas convertidos en una nube oscura,

Trayendo la noche a tu vida.

Negritud que avanzaba enroscándose a los árboles,

 como una enfermedad, devorando las formas

 y cubriéndolas con sus alas de cuervo.

Consumiendo el color de las hojas,

 marchitando los recuerdos felices.

Todo árbol, toda roca, todo lugar conocido han desaparecido

Convertidos en una masa sin forma.

Los rastros de vida se han vuelto invisibles,

 cómo criaturas  no creadas

Qué no han sido extraídas a la luz,

 qué no han salido de la noche.

Crepúsculo muy negro, absoluta oscuridad,

 los rostros no pueden verse.

La propia presencia ha perdido sus límites,

 fundida en las sombras.

No tenemos forma, pero estamos aquí,

las tinieblas no nos disuelven.

En todas las direcciones que buscamos nos encontramos.

Hemos perdido los sentidos, no vemos, no oímos, no hay tacto.

Hay una plenitud inabarcable, una matriz palpitante, infinita,

Llena de vida que empuja, avanza lentamente y desea nacer.

Maudie,

Tus pinceles, siguen coloreando  nuestra vida,

 podemos sentir tu presencia y tu felicidad

 en la intensa y gentil luz de tu mirada,

en los vivos tonos cromáticos de tu alma

donde se reflejan brillantes, puras y sin sombras,

 las flores nunca marchitas que crecen en tu corazón.

© Q.M.

Maud Lewis – Tres gatos negros

Luisa Zambrotta – Gentileza, de Naomi Shihab Nye

Luisa Zambrotta – Gentileza – Traducción al español

En uno de los comentarios a una de mis publicaciones sobre el Día Mundial de la Gentileza (que se celebra cada año el 13 de noviembre), la amiga Deborah Gregory (autora del blog: A Liberated Sheep in the Post Shepherd World) propuso un poema. 

Lo encontré muy bello, por lo que decidí publicarlo aquí con algunas palabras de comentario y la versión italiana.

Este poema fue escrito en 1995 por la poeta, cantautora y escritora Naomi Shihab Nye. Sus obras desbordan espíritu humanitario y dan voz a su herencia mixta: padre palestino y madre americana. Después de los ataques del World Trade Center en 2001, la suya se convirtió en una importante y activa voz contra el terrorismo y los prejuicios hacia los árabe-americanos.

“Gentileza” es un poema filosófico que define la gentileza como una forma de vida, el resultado de sentir profundamente la propia existencia tras haber experimentado dolor, sufrimiento y soledad.

Fue escrito cuando Nye y su esposo estaban de luna de miel en Sudamérica. Mientras viajaban en un autobús en Colombia, fueron despojados de todo y otro pasajero fue asesinado. Más tarde, fue abordada por un desconocido que, al notar su angustia y saber lo que había sucedido, le dijo que simplemente sentía mucho lo ocurrido. 

Esto le inspiró este poema cuyos primeros versos son: “Antes de que sepas realmente qué es la gentileza / debes perder las cosas”.

(Traducción: Luisa Zambrotta)

Este poema está compuesto por tres secciones que exploran la gentileza desde diferentes ángulos. Cada estrofa comienza con frases similares, afirmando que se debe saber o aprender algo antes de entender qué es la gentileza.

En la primera estrofa, el altruismo y la pérdida se proponen como requisitos previos para comprender la gentileza: las personas deben liberarse de los pensamientos egoístas y dejar ir las cosas que aman y por las que han hecho de todo para mantenerlas.

Luego, Nye afirma que el segundo requisito para conocer la gentileza es la empatía: hay que aprender a ser empáticos con todas las personas, sin importar cuán distantes nos parezcan. En particular, hay que recordar la caducidad de la vida, comprendiendo que la muerte llega para todos nosotros en cualquier momento, quitándonos el “simple aliento”.

El último supuesto es el dolor, que forma parte de nuestra cotidianidad: cuando logramos entender que los demás están sufriendo justo como nosotros, nos damos cuenta del valor de la gentileza, la única forma de ser que hace la vida soportable, ya que somos “hilos” que forman el “tejido” de la humanidad.

En los últimos versos, la gentileza es personificada y comparada con un compañero constante contra la soledad que nos busca y nos encuentra: es solo abrazando  la gentileza como no estaremos nunca solos.

La magia de Náyade

Bárcabo es un pequeño pueblo del Sobrarbe, Huesca, que no llega a los 120 habitantes. Actualmente subsiste básicamente del turismo rural, pues en esta región hace justicia la propaganda que habla de la Magia de Huesca. Tierra de hechiceras y de árboles milenarios como La carrasca de Lecina, casas de piedra que se mimetizan en el paisaje, con chimeneas troncocónicas que asemejan sombreros de brujas, porque esa era su función alejar a las siniestras señoras cuando volaban por los aires en escobas de brezo, para que no se detuviesen sobre los tejados. También muy cerca, en Tella hay un museo y una gruta donde se conservan los restos de un impresionante oso cavernario. Sí, en aquellas tierras hay infinidad de lugares mágicos, refugios rocosos y cavidades que modeló el agua en la sierra de Guara. No son los abundantes representaciones artísticas de la prehistoria lo que buscan los visitantes, lo que le da realmente fama mundial son los cauces de piedra por donde transcurre el río Guara, y las pozas de agua cristalina y helada donde se practica barranquismo y descenso de cañones…

Es en este entorno de seres tan particulares donde nació mi amiga y poeta Mª Ángeles, debía tener entre 15 y 16 años cuando escribió este poema Náyade. No sé qué la inspiró, ya que no se han visto nunca sirenas en aquellas tierras áridas, pero un día me contó el secreto: «es el agua la que me habla, la viajera memoria de la tierra». Y tiene cuadernos con poemas y un libro de fotocopias encuadernadas con sus escritos, con la inconfundible letra de la Olivetti Lettera 32. Nunca ha publicado en una editorial, pero se acerca el momento…lo sabe, lo sé.

©Q.M.

NÁYADE

Amada mía…

te encerraste espuma adentro

entre los castillos de coral y

las húmedas tinieblas

rehuyendo así,

quién sabe que ansiedades

y tus pasos quedaron para siempre

grabados en mi arena;

tus versos penetraron en mí,

como una nueva sangre.

Se perdía la vista en aquel mar

durante largas horas de tristeza

siempre silenciosa,

siempre ausente,

y de pronto bajabas la mirada hacia el papel

y tus dedos se enredaban en poemas

más divinos que humanos.

Pálida amante, te marchaste…

Y un día oí tocar las campanas del pueblo

y  a las gentes decir que habías muerto,

¡Qué locos! morirte tú,

que vivías tan intensamente en mi corazón

y tu imagen retratada en mis lienzos,

¡Qué locura!…si tú eres inmortal

cómo una estrella errante

que te perdiste entre las aguas.

Pues tú has de vivir siempre

en los oídos de aquellos que saben escucharte

porque tu ausencia es la música del recuerdo.

Náyade, estás ahí sentada

en las rocas como siempre

y luego vuelves a tu mundo

de ninfas y sirenas,

y mi amor te hace eterna…

Porque te escondes cada tarde

con los reflejos de ese sol que te ilumina

y a media noche brilla tu palidez

sobre las aguas plateadas.

Que extraño misterio el de tu vida

y qué ingrata tu ausencia con la muerte,

que poesía me dejó tu calma

tu mirada profunda y

tu voz delicada

y aquel perfume inquieto

que flota tras de mí.

Quién sabe dónde fuiste,

sólo sé que mis pinceles dibujan

con un mágico encanto

 la sombra del pasado.

Náyade, no me olvides

en tu mundo de sombras

porque vivo por ti,

para levantar tus versos

que alivian a las almas llenas de soledades

y de inquietudes viejas

como tú y como yo.

Te esperaré en la playa

sintiendo la caricia de la brisa en mi cara

hasta que algún día el mar compasivo

me arrastre en pos de tí

y me arranque del mundo

para seguir tus pasos…

A. de A. -Kristal-

Sensualidad

En silencio

«Nos dimos delicados  besos

En noches de ensueño

Embriagamos de dulces gemidos

Nuestras almas hambrientas

Nosotros que nos amamos hasta el delirio 

Y que aún después

Continuábamos amándonos

Nunca, jamás, salió de nuestros labios

 Una sola palabra de ternura.»

Autor: Félix Dörmann

Gran parte de la obra del autor, productor, poeta austriaco, Félix Dörmann (1870-1928) estuvo prohibida por considerarse sexualmente explicita y escandalosa. Este poema sensual, es una muestra del poder que encierran las palabras.

El poder evocativo de las palabras, también el poder invocativo y convocativo de las mismas. El poder creador y destructor. Palabras que golpean y palabras que acarician. El poder terapéutico de la voz. Ya pronto nadie recordará las palabras que producen hechizos, Abracadabra…La magia se está perdiendo ¿dónde están las palabras que aún no se han pronunciado? no en los iconos silenciosos de las pantallas sino en las frondosas ramas del árbol de la memoria, miles de mariposas dispuestas a alzar el vuelo.

©Q.M.

Wéstern crepuscular – Taylor Sheridan

El Wéstern crepuscular es un subgénero cinematográfico derivado del llamado género Wéstern (película «de vaqueros» o, más generalmente, «del Oeste»). Designado como una variación postclásica del wéstern tradicional, el wéstern crepuscular o revisionista subvierte el mito y el romance del tradicional mediante el desarrollo de los personajes y el realismo para presentar una visión menos simplista de la vida en el «Viejo Oeste«. Mientras que el wéstern tradicional siempre encarna una clara frontera entre el bien y el mal, el wéstern revisionista no lo hace.

(Wikipedia)

Taylor Sheridan, actor, guionista y director estadounidense, es el guionista de dos valoradas películas que se encasillan dentro del género de Wéstern crepuscular:

Hell or High Water, conocida en España como Comanchería. Estrenada en 2016.

Wind River, título mantenido también en español. Estrenada en 2017

Taylor Sheridan es popularmente conocido como productor de la emblemática serie Yellowstone, así como de las precuelas 1883 y 1923.

Señal de inmadurez

«Como otros tipos de inteligencia, la del narrador es en parte natural y en parte ejercitada. Se compone de varias cualidades, la mayoría de las cuales son, en la gente normal, señal de inmadurez o incivilidad: de ingenio (tendencia a hacer irrespetuosas asociaciones de ideas); de obstinación y tendencia al individualismo desabrído (rechazo de todo lo que la gente sensata sabe que es cierto); de puerilidad (manifiesta falta de seriedad y de objetivo en la vida, afición a fantasear y a decir mentiras fútiles, desfachatez, malicia, indigna propensión a llorar por nada); de una marcada tendencia a la fijación oral, o a la anal, o a ambas (la oral patente en su inclinación a comer, beber, fumar y charlar en demasía; la anal, en su aprensiva pulcritud y su grotesca fascinación por los chistes verdes); de una capacidad de evocación eidética y una memoria visual notables (rasgos típicos del adolescente aún reciente y del retrasado mental); de una extraña mezcla de naturaleza juguetona y comprometedora seriedad, la última a menudo acrecentada por sentimientos irracionalmente intensos en favor o en contra de la religión; de menos paciencia que un gato; de una vena socarrona despiadada; de inestabilidad psicológica; de temeridad, impulsividad e imprevisión; y, finalmente, de una inexplicable e incurable adicción a las historias, orales y escritas, buenas o malas. Naturalmente, no todos los escritores tienen exactamente estas mismas virtudes. Alguna que otra vez aparece alguno que no es anormalmente imprevisor». John Gardner

Ignorantes ilustrados

«Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda».

Mark Twain

«La ignorancia ilustrada es aquella condición que resulta de expresar por todos los medios, formas y recursos disponibles por un ser humano el arte de la ignorancia y la mediocridad, mediante la dimensión figurativa de su pensamiento.

Descansa en la habilidad para no parecerlo y disimularlo, de demostrar ante el público una imagen de absoluta sabiduría, conocimiento y dominio de los más diversos temas, cuidando de no evidenciar su total ausencia. Puede responder a un individuo que se presenta como docto, leído o experto en una materia, informado, pero en el trasfondo de sí mismo, no se reconoce tal verdad. Suele recoger información poco contrastada, opiniones vanas, comentarios sin demasiado asidero, recurre a supuestas fuentes, que solo consisten en ser “lectores de tapas”, es decir aquellos que leen el resumen de un libro en su tapa de contraportada y hacen de ello doctrina “fundamentada”.

Los ignorantes ilustrados, han aumentado significativamente desde la aparición de internet y la proliferación del uso de las redes sociales, donde se constituyen, auténticos foros experienciales de sabiduría ignorante, un conocimiento que hace de la excepción o particularidad, una generalidad y de la opinión publicada una certeza indiscutible».

Doctor Andrés Cascio

https://elobrero.es/columnas/75612-la-ignorancia-ilustrada.html