Cascabel de oro

Hace una semana que llegó la familia del ángel. Apenas hablamos, por algún extraño motivo nos entendemos en silencio, tanto ella como él son muy habilidosos y destacan en cuanto emprenden. El niño es realmente especial, los ancianos que viven aquí dicen que está tocado por el gran espíritu. Perros y caballos, ovejas y asnos lo siguen dondequiera que va, lo cual molesta a los propietarios, entonces él les dice algo y vuelven resignados a sus cuadras. También lo siguen los animales salvajes, pumas, lobos y coyotes. Muchas mañanas aparecen «regalos» en la entrada de la cueva, conejos, faisanes, pavos, perdices no nos faltan. Y si uno quiere saber dónde está hay que mirar el cielo y contemplar hacia dónde se dirigen las aves.

«¿Cómo se llama?» Le he preguntado a  la madre. No me ha respondido, se ha encogido de hombros, parecía divertida con la pregunta. Le he preguntado a él, sonriendo y sin mirarme me ha contestado que yo ya lo sabía, que el pájaro de trueno me lo había dicho.

«¿Nubladito?» He sugerido. Y ambos han asentido con la cabeza. Era evidente por el color de sus ojos. Ella se llama Tłʼéézh tséłchíʼí  «Cascabel de oro»,  imagino que porque siempre tiene una sonrisa optimista y una palabra amable para todo el mundo.

©Q.M.

2 respuestas a «Cascabel de oro»

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