Pétalo

La rosa deja de existir cuando se desprende el último de sus pétalos, su extraordinaria y conmovedora belleza surge de su fragilidad y sobre todo de su efímera vida. La sensibilidad es la emoción que perciben los ojos del corazón ante la belleza, es la comprensión de que la rosa no durará, ni nosotros duraremos siempre, por ello nos conmovemos. Y esa revelación afecta al tiempo y captura ese pétalo que nunca caerá al suelo ni se marchitará, ni se perderá en el olvido sino que formará parte del lecho, cubierto de emotivas flores invisibles que desprenden aromas de felicidad eterna, donde reposa nuestro corazón.

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