Las arenas del tiempo – Jaima I

Estamos aquí, un lugar de contrastes, áridos y esteparios desiertos de arena ardiente de los que surgen pétreas y antiquísimas montañas rojizas.  Madres ancianas de la tierra con el rostro cubierto de cicatrices, grietas y cavidades misteriosas, oscuras y profundas, que ocultan secretos nunca revelados. Para llegar a ellas hay que caminar con los pies desnudos y avanzar por abruptos senderos de rocas puntiagudas y aristas cortantes como el cristal, del color de la sangre seca. Sendas que se interrumpen bruscamente ante ciclópeas murallas y laberintos de piedra que impiden continuar.

—¿Estás segura de que es por aquí? Esto  parece ser un callejón sin salida, —digo.

—Sí, he seguido las indicaciones del guía, él no quería molestar a los espíritus del desierto, para su etnia este lugar es tabú. «Hay que esperar el momento, no me diga ¿cómo? ni ¿cuándo? Pero la respuesta está dentro», fueron sus palabras.  —respondes.

—Eso del oasis de Aladino, un mar salado en pleno desierto, es una invención para atraer turistas, ningún satélite ha fotografiado nunca nada semejante  por estas tierras.

—No vamos a ponernos a discutir en este momento. Además fue idea tuya.

—Sí, no quiero discutir precisamente en un viaje de reconciliación, Además sé que adoras estas tierras y su magia, por eso cogí los billetes sin dudarlo.

—No quieres discutir, pero tampoco entiendo por qué nos hemos alejado tanto el uno del otro, ¿cómo ha ocurrido que el silencio ha ocupado parte de nuestras vidas?, cuando tú y yo no somos así.

—A veces siento temor de perderte, es lo que más temo porque eres lo más precioso que me ha ocurrido en la vida. Y eso me entristece, porque al mismo tiempo no quiero que mi edad sea un obstáculo, ni un lastre para tus proyectos personales. Tienes derecho a disfrutar de todas las oportunidades que la vida te ofrezca, con o sin mí.  Dicen que la mayor prueba de amor es matar un amor.

—Eso es lo que no me gusta de ti, te callas las cosas y les das vueltas y solo te quedas con los aspectos negativos. Ya lo hemos hablado muchas veces, estamos juntos ahora y es lo que importa, el pasado no existe ni el futuro tampoco. Tenemos todo el presente del mundo, ahora.

—Si lo sé.

—Pues no me hagas enfadar con tus tonterías y miedos sin fundamento. ¿Acaso estaría aquí contigo si yo no lo quisiera tanto como tú?

—Te amo.

―Shhhhhhhhhh, —dice mientras se pone el dedo índice sobre los labios y sonríe.

—Lo siento.

―No hay nada que lamentar, a veces el amor es un nudo que se hace más fuerte mientras más se alejan los extremos. Paradójicamente hay parejas que conviven a diario y es como si estuviesen en continentes separados, sin comunicación. El nudo es un espejismo que se deshace al tirar de los cabos.  Cuando el amor es de corazón está por encima de los individuos, existe por sí mismo y cuida de las personas amadas. Igual que el mar cuida a todos sus peces.

—Qué maravilla. Te admiro.

© Q.M.

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