Homenaje a todas aquellas personas que se conmueven, ayudan, sienten empatía y no dudan en tender una mano al necesitado sin esperar nada a cambio. A todas las flores que se abren sin miedo entre las grietas del asfalto de ciudades hostiles, mostrando ante la indiferencia del mundo su belleza y su aroma exquisito, y también a las que florecen en la oscuridad y en la soledad aparente de desiertos donde nadie las ve…..pero no por ello pasan desapercibidas, las estrellas son testigos sonrientes, el universo entero te reconoce como uno de los suyos y agradece tu generosidad. Toda pequeña luz aviva la llama. Gracias.

En fríos océanos de asfalto donde el sol apenas calienta, en barrios marginales sumergidos bajo aguas grises, monstruos colosales, espectros de un pasado que nunca existió emergen en playas sucias que no aparecen en postales, ballenas varadas, cetáceos destripados mostrando sus entrañas de acero. Arrecifes de coral colonizan hierros retorcidos y cristales rotos, sepultando promesas engañosas sobre un futuro de abundancia, trabajo y dinero,
Industria, casas con jardín y piscina, la gente soñaba una ilusión divina, pero despertó a una cruda realidad, un juego de magia que anunciaba ruina. Gobernantes mentirosos y crueles manejaban falsas excusas, jugando con las esperanzas ajenas a la ruleta rusa.
Paisaje distópico de desesperación es el alma humana, tiempo estancado, la felicidad se escurre entre los dedos, no hay fechas festivas en el calendario, Eclipse eterno de las ilusiones.
En un cementerio de naves a la deriva se convierte la existencia, varadas sobre dunas de arena mentes fatigadas dormitan inquietas. Rayos oblicuos del sol en las profundidades iluminan a viajeros perdidos, náufragos sin timón, vidas sin rumbo y reos condenados a arrastrar en sus pies cadenas. Las almas se esconden de miradas ajenas tras máscaras agresivas de monstruos y personajes violentos, pretenden impresionar, asustar, pero bajo la apariencia espantosa criaturas solitarias y asustadas curan viejas heridas y penas.
Jóvenes sin futuro cierto, su descontento transformado en llamas ardientes, Fuego en las calles, desesperación, que devora sus almas evanescentes. Incertidumbres y temores disfrazados de imprudente osadía. Violencia en las palabras, en las miradas, en las manos armadas, valentía en manada, miedo en soledad. Agresividad con el extraño, con el diferente, con el más débil se ensaña, la lucha oculta su dolor latente.
Un niño llora, pero nadie te presta atención.
Tus insultos, tu rebeldía es tu clamor, quieres ser escuchado, amado…y te encuentras en un laberinto sin salida.
Caretas espantosas ocultan rostros curiosos, monstruos surgen de las tinieblas a su encuentro.
Curando las heridas, ofreciendo una sonrisa, una palabra de consuelo.
Ella no los teme y con cada estrofa musical, trae luz al abismo, acerca a los mortales el cielo.
En este mundo sombrío y hostil, su presencia es un faro, una guía, una mano hermana
su sonrisa luz de estrellas que ilumina los rincones y entibia la existencia humana.
Resuena en las tempestades su voz, y las tormentas se calman y postran a sus pies.
Bálsamo del espíritu son sus palabras, nanas que acunan las emociones.
El niño deja de llorar, en el silencio, su canto resuena y conmueve.
Y crea un mundo de esperanza porque es entrega, luz, amor y dulzura.
A su paso surgen campos de flores que cubren el gris asfalto de vivos colores.
Su ternura salva mundos.

